“La consideración de los factores determinantes de la eficacia en el proceso de dispersión, tiene como objetivo la deposición del caldo plaguicida en el blanco biológico, minimizando las pérdidas por deriva que puedan afectar zonas urbanas”, afirmó Ricardo Pace de la FAZ/Ciazt.
“La implementación de zonas periurbanas, de longitudes variables según el equipo dispersor empleado”, en las cuales se deben efectuar los tratamientos fitosanitarios con restricciones en cuanto a la categoría toxicológica de los plaguicidas a utilizar, “no asegura el logro de la eficacia de los tratamientos, sin considerar los factores operativos intervinientes”.
Entre los factores operativos se pueden mencionar como prevalentes al “factor mecánico”, representado por componentes antideriva en los equipos dispersores (boquillas, flujo de aire portante) y su correcta calibración, y al “factor ambiental”, condicionante de la deriva cuando no se manifiesta el óptimo para el proceso de dispersión.
“El conocimiento e implementación adecuada de la técnica de aplicación, de los coadyuvantes y del equipo dispersor, posibilitará que la pulverización no represente riesgo de intoxicación en zonas urbanas”, opinó.
Respetando normativas
“Es fundamental adecuar las normas de calidad a las legislaciones provinciales”, lo dijo por su lado el asesor privado e integrante del Ciazt, Francisco Callejas. Resaltó la falta de adecuación de las normas de calidad, especialmente en lo que respeta a la falta de exigencia de la receta agronómica, como también la figura del asesor profesional transformada, en “las personas competentes” responsables de la compra de un plaguicida. También comentó la “falta de avisos con anticipación y horarios de las aplicaciones”. Por último resaltó la “falta de legislación para plaguicidas domisanitarios”.